Mary Wollstonecraft Shelley.
1797-1851
Mary Shelley: Relatos:
1797-1851
Mary Shelley: Relatos:
- El mortal inmortal (The mortal inmortal)
- El Sueño (The dream)
- La Prueba de Amor (The trivial of love)
- La transformación (The transformation)
- Maurice, o la cabaña del pescador (Maurice, or the fisher's cot)
- Belleza gótica (un pequeño homenaje del Espejo Gótico)
- Roger Dodsworth, el inglés reanimado (Roger Dodsworth, the reanimated englishman)
Mary Shelley: Novelas:
- Frankenstein (Frankenstein, or the modern Prometheus)
- Valperga (Valperga)
- Sobre fantasmas (On Ghosts). Ensayo realizado en 1824 sobre la pérdida de grandeza imaginativa de su época y la creencia en fantasmas.
De la fantástica vida de Mary Shelley ya hemos hablado bastante en otro lugar. En esta ocasión, nuestra utilidad de meros anfitriones no nos permiten divagar sobre los avatares de esta maravillosa Dama, por lo que sólo nos limitaremos a introducirlos a la lectura a través de unas palabras de la propia Mary Shelley. Quien logre resistirse a sus encantos literarios debería comprobar, rigurosamente, si es sangre lo que corre a través de sus venas.
...es entonces cuando la vida parece sopesarse. Recuerdas lo que has sentido, lo que has soñado. Sin embargo, has morado en las sombras y perdido las esperanzas, y la muerte, tal como la has conocido, parece cubrirlo todo con un manto fúnebre. El tiempo que fue, es y será, te presiona y, situada en el centro mismo de un círculo en movimiento, te deslizas frívolamente mientras el mundo se tambalea. Miras al cielo, y pedirías a las estrellas infinitas que las ideas y pasiones que son tu vida vivieran para siempre, igual que ellas. Le pedirías al firmamento azul que tu mente fuera igual de diáfana, y que las lágrimas que invaden tus ojos fueran la lluvia que drenara las profundidades de la debilidad y del pesar. Pero ¿dónde están las estrellas? ¿dónde están los firmamentos azules? El techo de nubes y un millar de luces veloces y arrolladoras suple el espacio de los eternos cielos. La entusiasta ahoga sus lágrimas, mientras el fatal veneno recorre sus venas...
...es entonces cuando la vida parece sopesarse. Recuerdas lo que has sentido, lo que has soñado. Sin embargo, has morado en las sombras y perdido las esperanzas, y la muerte, tal como la has conocido, parece cubrirlo todo con un manto fúnebre. El tiempo que fue, es y será, te presiona y, situada en el centro mismo de un círculo en movimiento, te deslizas frívolamente mientras el mundo se tambalea. Miras al cielo, y pedirías a las estrellas infinitas que las ideas y pasiones que son tu vida vivieran para siempre, igual que ellas. Le pedirías al firmamento azul que tu mente fuera igual de diáfana, y que las lágrimas que invaden tus ojos fueran la lluvia que drenara las profundidades de la debilidad y del pesar. Pero ¿dónde están las estrellas? ¿dónde están los firmamentos azules? El techo de nubes y un millar de luces veloces y arrolladoras suple el espacio de los eternos cielos. La entusiasta ahoga sus lágrimas, mientras el fatal veneno recorre sus venas...















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